Apareció majestuosa aunque pequeña, cada segundo era más grande y más bella.
Cómo no llorar de emoción al acercarme.
Cómo no estar triste al despedir a los que no continuarían el viaje.
Cómo no sonreír al ver la sonrisa buena de Donnie bueno cargando un didgeredoo.
Cómo no correr en ese puerto hasta el Opera House y maravillarse de cerca.
Cómo no visitar el Taronga zoo y comer hot dogs en una banca.
Cómo no soñar en volver algún día y abrazar a un koala
o a un canguro. Cómo no caminar por el Jardín Botanico
para sorprenderme con los murcielagos gigantes!
¿Mi corazón otra vez brincaría si los fuegos artificiales
estallaran de repente atrás de mí y los viera en sus ojos...primero?
María José Moreno




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