Voy a soñar que te conocí en Goa (la ciudad dorada)
cuando no quise entrar a ver las reliquias de San Francisco Javier
y tú salías del museo después de comprobar que no te pareces
cuando no quise entrar a ver las reliquias de San Francisco Javier
y tú salías del museo después de comprobar que no te pareces
al león de los mares...Afonso de Albuquerque.
Tu mirada se deslizaba por la arquitectura del monasterio,
la mía se despedía de la Basílica del Buen Jesús...
Se encontraron en la copa de un enorme árbol y bajaron juntas,
rodando y riendo; al llegar a las raíces ya no querían separarse.
En la tuya encontré el mar y tú el manglar que buscabas en la mía.
la mía se despedía de la Basílica del Buen Jesús...
Se encontraron en la copa de un enorme árbol y bajaron juntas,
rodando y riendo; al llegar a las raíces ya no querían separarse.
En la tuya encontré el mar y tú el manglar que buscabas en la mía.
Cuando preguntaste si conocía la albúfera, ya no pude más que sonreír.
Justo ahí había planeado construír una casa
para que habitaran parasiempres y nuncamases valientes
para que habitaran parasiempres y nuncamases valientes
y felices como los atardeceres en las playas de Panaji.


