Está nublado el día en Atenas.
La llanura en la Península Ática me habla de ti.
Yo busco a Sócrates, a Platón a Esquilo.
Eres tú quién sonríe en cada esquina;
eres tú quien se atraviesa en mis fotos, sonriendo.
"Lo que un día fue no será" cantó José José
mucho después de que Heráclito mirando el río lo dijera.
Todo cambia, las nubes se irán y tal vez tú con ellas;
podrían desvaneserse de mi vida tus ojos de Mar Egeo.
Parménides dirá lo contrario.
Quiero oirlo.
Ahora que tus palabras me llenan el alma
y las piedras de Atenas les hacen coros,
el teatro de Dionisio puede ser el escenario
donde te cuente los sueños que quiero vivir contigo.
Por ejemplo el de la casa torre, el del manglar florido
o el del vuelo nocturno para ver el Partenon brillante de luna.
Eres la irrealidad más real que en mi vida he tenido.
Ven, te diré todo aquí en el teatro del dios del delirio.
No te vayas. Espera.
Después iremos a Plaka y comeremos en Elpis.
Bueno, siempre que quieras.
María José Moreno




