Friday, 1 February 2013

Maharshtra y yo


Nunca imaginé estar en Maharashtra con un abanico de plumas de Pavorreal en la mano,
caminar entre miles de personas... que muchas de ellas me aborden y me hagan feliz con su manera de pronunciar "Madame" y  con su sonrisa.
Que mucha gente me intente vender cosas que no necesito y aun así.. con todo y mi agorafobia
ser inmensamente feliz. Estar entre autos, tuktuks y carretas en medio de un caos vial,
con un ruido desquiciante y aun así sentir tanta paz.
Nunca imaginé entrar al Hotel Taj Mahal para respirar al fin un aroma a limpio y comprarme un sari rojo.
Nunca imaginé que la India fuera tan terriblemente fascinante.
Pero lo que más me mueve es pensar que nunca antes quise ir a Mumbai y que ahora
sólo piense en volver,  quedé enamorada de todos esos ojos negros y esas risas contagiosas.
Los indios son adorables...ese saber amar y perdonar...son reales.
La India es una maravilla no son vacas, budas y elefantes. Son niños, baile, color y compasión. Nunca imaginé que sería así... pero así es.
Ir a Bombay fue como asistir a una cita arreglada con un tipo al que no me latía conocer, regresar a casa y descubrirme caminando entre estrellas con girones de nebulosa pegados al vestido. 

 

 




 








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